Entra en mi mente...

En un mundo lleno de cosas vivas y palpitantes es imposible guardar todos mis pensamientos para mi...

Es por eso que e decidido...compartirlos...

Gracias por leerme, Disfruta.

Atte Initius E. Lucis

Cosas de un sueño...

Author: Gen ~ /

Luego de que todo se oscurece al dormir, viene un mundo maravilloso que solo existe en nuestra cabeza inconsciente y que refleja todo lo que ansiamos y recordamos…

Una tenue luz anaranjada entraba por las altas ventanas del salón vacío, debiera ser de atardecer, el polvo se notaba flotando a su alrededor, y ningún sonido existía, se sentía mas feliz y calmada que en la vida real, no había pensamientos en su cabeza ni palabras en su boca solo tranquilidad…

Giró en si misma hasta marearse y cuando se cansó paró en seco y se sentó en el centro de la iluminada habitación, de pronto, por una gran puerta de madera gastada y blanca entró un joven, era agradable a la vista, alto y delgado, de facciones cuadradas pero armoniosas, su cabello ondulado finalizando la escala del marrón y llegando al tono rubio, ondulado, casi le tapaba los ojos y caía tenuemente sobre sus hombros, vestía completamente de blanco, en ese momento Sara también notó que vestía de blanco un vestido hasta la rodilla, como solera veraniega, se puso lentamente de pie, todo aún estaba en silencio, el joven se acercó a ella hasta quedar a un palmo de distancia, Sara tuvo que levantar la barbilla para poder fijar sus ojos en aquellos, de un color indefinido entre el café y verde, el polvo brillante danzaba entre ellos, alcanzaba a sentir su respiración sobre su frente, ninguno pestañeaba, todo estaba en silencio….entonces….


El ruido de la realidad invadió todo su cuerpo, el tráfico en la calle, la maldita canción que usaba de despertador, su hermana gritando a todo pulmón, su hermano escuchando música, y su madre cantando como si nada en el piso inferior. Todo era un sueño.

Una simple corriente de conciencia....

Author: Gen ~ /

Interpreta una canción…

A donde te lleva, que te hace sentir…sólo cierra los ojos y piensa…un coro de ángeles, un atardecer, un beso eterno, un abrazo tierno, toda tu vida, tu infancia, sientes ganas de llorar…en realidad no sientes, yo siento pues soy yo la que lo está sintiendo, quisiera quedarme en esta canción toda la vida, en este relato, hay formas y formas de relajarse, y existen muchas más para estresarse, pero no les hagas caso…escribo como si me dirigiera a alguien cuando en realidad sólo quiero convencerme de que estoy calmada y en paz, nunca es así, yo no se cómo estoy, nunca lo he sabido con exactitud, la mente y la existencia son complicadas…una canción, una sola, me hace pensar en tantas cosas….hasta se me vienen a la mente imágenes terribles, con una canción tan bella, la imaginación juega conmigo…

Acaba de terminar

Spirit Of Christmas Past - Enya

ArregloRelojes

Author: Gen ~ /


- ¡Arreglo relojes!- dijo sonriente.

El anciano tenia pelo gris, despeinado por el viento que ocupaba todos los lugares del mundo ese dia, piel porosa, arrugada, barba insipiente gris tambien, traia puesto un pantalon de tela beige arrugado por su uso excesivo, y una chaqueta beige de tela tambien, cerrada hasta el cuello, zapatos negros gastados y rotosos. Manos juntas en la espalda.

"Un arreglador del tiempo", pensé, ¿Y busca relojes para arreglar?, mejor seria que arreglara su tiempo pues parecia haberse detenido hace mucho.





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Antugueis ^^

Magdalena

Author: Gen ~ /

" El amanecer se ve bellisimo desde aqui...Creo que nunca dejaria este lugar, no, este es mi lugar definitivamente...El viento es fresco, la noche esta aquí conmigo cuando llega y puedo casi tocar las estrellas con mis dedos...Polvo de estrellas...¿Como sera volar? me asusta averiguarlo, pero necesito hacerlo ¿Que hacer?
El nunca me comprendió, todo es su culpa...por el estoy aqui, solo por el, para que sienta lo que yo...el no es para mi dicen todos...¿que saben?...yo si se, y si lo es, es perfecto para mi, es todo mio, pero el no sabe, no comprende. Ya es tarde, lleo aqui todo un dia...me pareció un siglo y cada segundo una hora, creo que es hora...tengo sueño, si lo hago ahora puedo dormir en el camino y olvidarme de todo, dejar todo atras, o arriba...
Si...ahora es la hora perfecta, el amanecer es tan hermoso...perfecto para esto...no puedo dejar de verlo...
Me siento tan en paz...me siento tan feliz ahora...nunca me alrjaria de aquí, de ahora, pero es necesario.
El viento está fresco...y fuerte...me acaricia...ya es tiempo..."

Magdalena subió al borde, sintió el viento en su cara, sintió el peso del mundo sobre ella y lloró, sus lagrimas golpearon el suelo de la calle...justo en ese instante, Magdalena saltó...

Detras de la Escalera (cap V y VI)

Author: Gen ~ /

V. La ciudad de los árboles

Llegaron entonces al final del bosque tenebroso que se convirtió en uno bastante hermoso. El cachorrito desapareció, y ellos siguieron su camino. Anduvieron poco más y llegaron a un prado, lleno de hermosos árboles que llegaban al cielo, aguas cristalinas, pajarillos trinando y mariposas revoloteando.

- Creo que llegamos- Dijo Sunniby
- Si, creo que si- dijo Paulo felizmente.

Se recostaron cómodamente bajo un árbol, Sunniby bebió fresca agua de una vertiente, el sol estaba tibio y una brisa fresca refrescaba todo. Paulo miró su reloj de pulsera eran las 7:51 AM. Estaba tan cómodo, que sus ojos se cerraron lentamente y nuevamente se durmió.

Algo le picaba en la espalda, comenzó a rascarse con mucha euforia, golpeando el tronco del árbol con su codo.

- Me estas haciendo daño- dijo alguien. Paulo miro alrededor pensó que Sunniby le había hablado pero ella estaba por allá jugando en el agua de la vertiente cristalina. No le dio importancia y continuó su labor de rascado.
- Aún me haces daño…- dijo nuevamente la voz. Paulo se puso de pie y miro…No había nadie allí.
- Aunque no lo creas, soy un ser vivo y si me golpean me duele, ¿te gusta acaso que a ti te golpeen?- Entonces una rama golpeó a Paulo en la Cabeza.
- Eh…¿lo siento?- dijo Paulo
- Si, si bueno…espero que no vuelva a ocurrir, vine aquí para estar tranquilo, y no me gusta que me estén golpeando, ¿Qué hacen por aquí? Hace mucho tiempo que nadie se paseaba por aquí…ya estábamos algo aburrido de tanta tranquilidad.
- ¿Quiénes?
- Pues, todos, todos los árboles que vinieron aquí a descansar, somos todos unos viejos, ya no estamos para nidos ni ardillas, solo tranquilidad.
- Bueno, nosotros vinimos en busca de un libro que se perdió hace muchos años atrás, ¿no lo habrá usted visto por casualidad?
- Pues, hace tiempo vino un niñito como tu, llegó con un gran libro pero se fue con las manos vacías, debe de haber estado por aquí, si me esperas un momento consultaré si alguien lo recuerda por aquí.
- ¡Sunniby! Ven aquí, creo que tenemos mucha suerte- Sunniby saltó hasta Paulo, y esperaron juntos un rato, entonces el árbol de nuevo habló y dijo:
- Pues, pocos lo recuerdan, pero aquí se quedó, el gran sauce dijo que ese niño hace muchos años había estado leyendo bajo de él, pero que el libro no había quedado allí, el Manzano dijo que el niño se había subido a sus ramas para coger algunas manzanas pero que el libro no había quedado allí, entonces el Baobab habló y me dijo que el niño había paseado por entre sus grandes ramas y que allí había quedado el libro, así que si quieres encontrarlo, pues…busca al Baobab.

Paulo, no sabia lo que era un Baobab pero pensó que si el niño había corrido por entre sus ramas debía de ser un árbol gigantesco.
Caminaron por entre todas las clases de árbol buscando al más grande de ellos, y lo encontraron.

- Señor Baobab, ¿está usted allí?- preguntó solemnemente Sunniby
- Si que sí, ¿quién pregunta?
- Somos Paulo y Sunniby- dijo ella- Buscamos algo perdido
- Ah, si, si, claro, por aquí estaba, no recuerdo donde, me temo que tendrán que subir- dijo con su ronca voz el Gran Baobab, entonces con una gran rama, los empujó hasta arriba. Por encima el Baobab era más grande de lo que parecía, tenía ramas gigantescas por todos lados, seria difícil encontrarlo.
- Creo que si nos separamos, lo encontramos más rápido-dijo Paulo, y caminaron en caminos opuestos. Caminaron mucho rato por su lado cada uno, sin encontrar nada más que polvo y hojas secas, entonces se volvieron a encontrar y justo allí estaba el Libro, en el final del camino de cada uno. Estaba bajo de una capa de polvo gruesa. Paulo lo tomó y hojeó, tenia paginas amarillentas de letra negra muy pequeña, en la tapa un montón de dibujos que formaban una hermosa composición.
- Y ahora ¿Cómo nos volvemos?- Dijo Sunniby
- ¿Quieren irse ya? ¿Y tan pronto?- dijo el Baobab desde dentro- ¿y a donde se dirigen?
- Al claro en el bosque, donde el Viejo
- Ah, si, lo recuerdo- Vamos entonces- Entonces un agujero se hizo en el tronco del Gran Baobab, dejándolos caer por un oscuro tobogán, Paulo se aferró como pudo al gran libro negro, y se dejó caer. Al poco rato, cayeron al frío y duro suelo. Se levantaron, estaban justo en el riachuelo Lila. Corrieron por el sendero y llegaron al claro en el bosque.

Al llegar a la casa, entraron apresuradamente para entregarle sus conocimientos al Viejo. Apenas entraron, a Paulo algo negro se le vino encima, Paulo se fijó que era su sombra.

- Te extrañe tanto compañero- dijo ésta, y de un salto se pegó nuevamente a los pies de Paulo.

Estaba también Hanngrell. El Viejo los esperaba con una cena maravillosa de Pavo y Verduras, comieron de muy buena gana.

- Creo que me iré a mi casa, estoy cansado- Dijo Paulo
- Pues si te vas, te vas con esto- Dijo el Viejo, y le entregó el Gran Libro de todas las historias y cosas del mundo- Yo ya no lo quiero.
- ¿Y por donde te irás?- Preguntó Sunniby
- Yo puedo llevarlo, conozco varios atajos- dijo Hanngrell con su voz chillona. Paulo se despidió del Viejo y de Sunniby. Entonces Hanngrell se acercó a él, se estiró muy grande y lo abrazó, todo comenzó a girar.

VI. De regreso

Paulo, cayó sobre algo mullido y tibio, se sentó sobresaltado mirando desesperadamente alrededor para ver donde se hallaba ahora. La cabeza le daba vueltas.

- ¿Dónde estamos Hanngrell?- Preguntó, pero el niño no respondió. Cuando pudo fijar la vista se dio cuenta de que estaba en la habitación que había sido de su padre hace muchos años, estaba sentado en la cama, estaba de día afuera, y hacía mucho calor. Miró su reloj de pulsera eran las 11:13 AM.

Todo debió ser un sueño, un hermoso sueño.

Entonces se levantó tranquilamente, y fue a mirar al abuelo, ya se había levantado, se preparó desayuno y comió, ese día sus padres irían a buscarlo para llevarlo de vuelta a la normalidad. Esperó un rato, y el abuelo llegó con bolsas de compras y un paquete bajo el brazo. Paulo le ayudó a guardar todas las cosas.

- Esto estaba en el jardín, dice tu nombre hijo, toma- Dijo el abuelo extendiendo el paquete. Paulo lo tomó y lo abrió, traía el Gran Libro del viejo. Paulo no sabia que pensar.
- ¿Y eso?- dijo el abuelo- Creo que lo he visto en algún lado. Creo que cuando pequeño encontré uno casi igual en la casa de un viejo, pero lo perdí y me escapé, no pensaba ser regañado, no lo pierdas tú.


Paulo se llevó una gran sorpresa.



Fin



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Dedicado a Ilich por ayudarme a comenzarlo hace muchos años, a Ibi por ayudarme a continuarlo hace poco, y a Gonzalo por incentivarme a terminarlo hace nada

Detras de la escalera (cap IV)

Author: Gen ~ /

IV. El verdadero guardián

- ¿Y que es lo usted que perdió señor guardián?- dijo Sunniby con todo de detective
- Una llave, hace mucho, pero no señorita dulce, yo no soy el guardián, yo soy el portero, y como soy portero necesito llaves, porque un portero abre puertas y solo las llaves abren las puertas que un portero necesita abrir, no he abierto una puerta desde que perdí la llave, pues tengo solo una puerta que abrir, pero esta cerrada.
- ¿Y cómo era su llave señor portero?- Dijo Sunniby.
- Era dorada, larga y brillante, y tenia muchos dibujos sobre ella- Paulo pensó que podría ser la suya, la busco en el fondo de su bolsillo, y ahí estaba, la sacó y la puso a la altura de sus ojos.
- ¿Será por casualidad, esta la llave que busca señor Portero?- Dijo Paulo con tono de triunfo. El nunca pensó que una aventura fuese tan fácil.
- ¡Si! Justamente es esa- Se la quitó de las manos y se puso colorado de felicidad, pero el ceño fruncido no desapareció. Entonces silbó con los dedos en la boca, y algo se movió entre los árboles, algo grande, a Paulo le pareció un ascensor o algo parecido, pero no subía, andaba de frente.- ¡Vamos! Todos arriba, los llevaré aquí por ayudarme a encontrar la llave, vamos, los llevo a la entrada- Paulo y Sunniby subieron, y al momento la cosa comenzó a andar rápidamente por entre los árboles y los arbustos- Yo lo llamo Transportador- dijo el Señor Portero- Lo encontré tirado por allí, y me resultó útil- Paulo pensó, que el Señor Portero no tenia creatividad para poner nombres.

Anduvieron rato y más rato por entre árboles y más árboles. Pronto llegaron a una gran puerta de metal, entonces el Transportador se detuvo, y bajaron de él, al momento el Transportador se puso en marcha solo y se perdió entre los árboles.

El pequeño Señor Portero, caminó decidido hasta la gran puerta de metal oxidado, sacó la brillante llave de su bolsillo, la metió en la gran cerradura oscura, y empujó, la gran puerta apenas si se movió.

- Vengan, ayúdenme hace tanto que no abro ninguna puerta que ya no tengo fuerzas como antes- Entonces Paulo y Sunniby le ayudaron, lentamente abrieron un espacio por el que cabían sin problema los niños- Yo no los acompaño más, tengan cuidado con el guardián puede ser muy fiero, pero si es un buen día, no tendrán problema alguno- Paulo quiso que este fuese un buen día para el guardián, pues había sido todo tan fácil, a Paulo no le gustaba esforzarse mucho, porque el era un niño tranquilo y esforzarse significaba exaltarse un poco.
- Pero, ¿qué cosa es el guardián?- dijo Sunniby
- Ah…pues eso depende del día también.

Y Paulo y Sunniby entraron por la puerta, había un sendero, con flores, pasto verde y una cerca amarilla en el borde. Más allá de esa cerca amarilla se extendía algo como un desierto, nada podría vivir allí. Un poco más allá se avistaba un bosque bastante tenebroso.

- ¿y como se supone que sepamos cuando lleguemos?- dijo Sunniby
- Pues, algo no los dirá ¿no crees?- Respondió Paulo.

Caminaron hasta el tenebroso bosque en medio del desierto. Los árboles estaban secos, habían arbustos muertos, hojas caídas y nada de vida, Sunniby, llevaba a Paulo tomado por la correa del pantalón del pijama. Paulo estaba atento a todo, el ambiente hacia que su tranquilidad normal desapareciera, estaba agitado y sudaba. Tropezaban con las raíces muertas de los árboles, y de vez en cuando rozaban con una rama seca, Paulo se raspaba a veces las heridas que se había hecho al caer del árbol. La luz desparecía a tramos, y hacia crecer la expectativa de que algo terrible ocurriría. Paulo de pronto comenzó a sentir la sensación de que algo los seguía, de vez en cuando sentía brisas por la cabeza y por entre los pantalones que le hacían temblar, sentía a Sunniby temblar también a veces. La luz disminuía de a poco, de pronto vio algo por el rabillo del ojo. Algo oscuro se movía por entre los árboles, después algo oscuro se movía por entre los árboles del otro costado, luego por detrás de ellos, luego se cruzaba con ellos, Paulo sin querer había apurado el paso, arrastrando a Sunniby de la mano. Casi corrían ya, tropezaba pero no le importaba, el largo pelo de Sunniby que correteaba a su lado le tocaba los rasguños de las manos, pero no le importaban, tenia susto y tenían que salir de allí, seguro que no era un buen día para el guardián.
Corrieron, todavía la cosa negra correteaba por aquí y por allá. De pronto:

- Aghhh!!!- Sunniby tropezó y calló entre unas grandes raíces muertas, Paulo se volvió para recogerla. Lo hizo, y al voltear, algo estaba andando hacia ellos.

Era algo alto y delgado, sin duda una figura humana, una figura femenina, siguió andando lenta y pausadamente, parecía flotar, venia en total oscuridad. Paulo y Sunniby no se movieron de donde estaban parados. Cuando la persona llegó a la luz, resultó ser una mujer hermosísima, muy alta y delgada, tenia cabello negro trenzado sobre el hombro, y llevaba un largo, viejo y rotoso vestido blanco. Rostro delicado, labios rojos, y ojos claros como el agua. Los miró un largo rato con ojos penetrantes, haciéndolos quedar como en trance. Abrió la boca, Paulo pensó que una mujer tan hermosa debía de tener una hermosa voz, pero todo lo que salió de la garganta de la mujer fue un horroroso chillido, a Paulo le recordó a un perro cuando se le pisa la cola. Paulo tiró de Sunniby por el brazo y comenzó a correr de nuevo. La mujer les seguía muy de cerca, chillando cada vez más fuerte, Paulo giraba de pronto para mirar la cara de la que había sido una hermosa mujer, ahora estaba totalmente transformada, la boca abierta imposiblemente dejaba ver dientes afilados, había palidecido, la trenza había desaparecido y el pelo al viento se alborotaba. A Paulo que era un niño tranquilo esto no le gustaba para nada.
De pronto algo sucedió, de los árboles nacieron hojas y flores, la luz entró por arriba, las raíces se escondieron en el suelo, los arbustos revivieron, y todo cambió. Paulo y Sunniby pararon en seco, pues como todas las raíces se escondían el suelo tembló, se giraron para buscar a la horrible mujer, y en su lugar encontraron un tierno cachorro de lobo, gris, peludo y esponjoso, de ojos grandes y bondadosos, que brincaba entre las flores que nacían aceleradamente del suelo. Paulo pensó que el día del guardián acababa de arreglarse. El cachorro los miró y alegre comenzó a correr adelante, Paulo y Sunniby lo siguieron.

Detras de la escalera (cap. III)

Author: Gen ~ /

III. Ángel y Árbol

Paulo se sentó y miro a su alrededor, habían muchas colinas de mullido y brillante pasto verde, todas estaban vacías, ni una flor ni un árbol ni nada, el verde pasto se extendía liso como una alfombra, menos en una, en la que parecía la mas alejada de las colinas se divisaba un grande y viejo árbol sin hojas y una estatua con grandes alas abiertas. Paulo lo reconoció como el escenario que había visto desde el gran ventanal en el salón aburrido, se puso de pie y caminó en esa dirección, Hanngrell el niño-sombra había quedado en el piano allá arriba, Paulo alzó la vista, pero casi no se distinguía lo que había más allá de las esponjosas nubes, su sombra no decía nada, el piso no emitía sonido alguno, era como caminar por una mullida manta, Paulo solo escuchaba su respiración lenta y pausada, a Paulo le gustaba la tranquilidad.
Caminaba sin prisa y demoró un poco en llegar a su destino, allí se giro en busca del gran ventanal y allí estaba, muy lejano como incrustado en una colina especialmente alta. Paulo se sentó en el banco de plaza junto al árbol y delante del ángel. Paulo era un niño tranquilo no le gustaba mucho exaltarse a diferencia notable de su sombra que extendida a sus pies dijo con aire enojado
- si crees que me quedare aquí para siempre estas equivocado…-de pronto Paulo sintió un impulso que si bien movió su cuerpo, con autorización no fue. Sin querer Paulo se levanto del asiento, giro 3 veces a la izquierda, corrió adelante y volvió.
- es agradable hacer esto, nunca lo había intentado, lo haré mas seguido…
- oh claro que no- dijo Paulo y sobando sus brazos y su cuerpo como si sacudiera tierra de su ropa se despojo de su sombra, así es, la saco de sí, ahora había algo exactamente como el parado a su lado, y no estaba pegado a sus pies.
- ¡¿Qué cosas?!-dijeron a coro con voces idénticas. La sombra comenzó a correr hacia allá y acá con los brazos en alto, girando, cayendo, saltando y gritando.

Paulo lo miró un minuto en silencio. Desvió la vista hacia el ángel, ni siquiera lo había mirado, se subió a la banca para mirarlo mejor, era de piedra blanca, tenia rizos en la cabeza y manos delgadas, llevaba una túnica que le cubría del cuello a los pies, su rostro era bondadoso tenia ojos grandes que parecían brillar a pesar de la piedra, labios finos que dibujaban una leve sonrisa y nariz recta y elegante. Quedó embelesado, sin darse cuenta se había subido a la parte más alta del respaldo de la banca para mirar su rostro mas de cerca, las secas ramas del árbol estaban muy cerca, Paulo se apoyaba con una mano en una gruesa y oscura rama y con la otra en el hombro del ángel, volvió a mirar sus ojos de pronto el ángel grito con una voz chillona y alocada

- ¡¿QUIERES ENTRAR?!
- Yo…eh…-pero antes de responder, el ángel lo había tomado por los hombros i lo había puesto en el centro del árbol que se abrió y lo dejo caer por una especia de gran tobogán muy oscuro.

A Paulo, que le gustaba la tranquilidad esto lo desconcertaba un poco, pero solo quedaba esperar llegar a otro lugar.

Cayó por fin pero entre ramas y hojas llegó al suelo lleno de rasguños y arañazos, se puso de pie sobándose la espalda había caído entre raíces y piedras, avanzó un poco, el suelo se hundía al pisar como una cama elástica y Paulo daba pequeños saltos para hacer que el suelo temblara.

- es por la raíces- dijo una dulce voz de niña detrás de el
- ¿ah?- dijo Paulo y se volvió. Frente a el había una niña como se su edad, con pelo largo hasta el suelo de muchos colores brillantes, vestía de negro y era pálida como el azúcar, llevaba paletas acarameladas en cada mano y una pequeña montaña de pastillas y dulces la seguía de cerca como si ella fuese un imán. Paulo pensó que debía ser su sombra.
- Que es por las raíces que el suelo es así, además si yo fuese tu no haría eso, allá abajo viven pequeñas personitas…
- OH… esta bien- Paulo era un niño de pocas palabras y muy obediente.
- ¿quieres?- dijo ofreciéndole la paleta que sostenía en la derecha. A la invitación las tripas de Paulo retumbaron, había perdida la naranja quien sabe donde y cuando, el no se había dado cuenta.
- Mmm, bueno- su madre decía que comer dulces en la noche hacia mal, pero ella no estaba allí, además, recién arriba en el árbol era de tarde.

El bosque estaba rodeado de oscuridad, árboles y silencio, tomo un caramelo con forma de limón y lo llevo a su boca, la niña lo miraba con ojos ansiosos y brillantes.

- yo soy…Paulo- dijo con la boca llena y le extendió la pegajosa mano
- Sunniby, mucho gusto- y le dio un fuerte apretón, costo un poco separar las manos, cuando lo lograron siguieron comiendo en silencio. Por fin alguien tranquilo que no hablaba sin motivo.

Comieron mucho rato en silencio. Eran las 5:01 AM, Paulo pensó que su abuelo dormiría hasta el medio día como siempre, de ser así tenia mucho tiempo por delante.

- y ¿Qué haces por aquí niño? No siempre hay extraños…- dijo Sunniby con una voz que sonaba pegajosa.
- Mmm, en realidad no lo se…
- La ultima vez que alguien vino fue hace mucho, también era un niño como tu…el perdió su sombra por aquí pero la encontró, y perdió otra cosa también, algo que no era suyo, y nunca mas volvió.
- Ohm- dijo Paulo casi atorado por los dulces
- Ven vamos a conocer al Viejo…te va a caer bien

Lo tomo de la mano y comenzó a caminar por el camino, ella saludaba a pequeñas mariposas brillantes que revoloteaban…una en especial los seguía de cerca. Paulo pudo ver que las mariposas no eran sino pequeñas personitas con alas, la que los seguía llevaba algo en su pequeña mano que cada un rato miraba y decía para si:

- que bella que soy, adorable nena, mas hermosa que nadie, no existe nadie como tu…

Paulo pensó que debía ser un espejo…la personita también saludaba a las otras que revoloteaban y hacia el suelo también porque habían personitas caminando por ahí, no tenían alas pero eran igual de brillantes. La que los seguía pronto se poso en el hombro de Paulo y le dijo:

- ¿verdad que soy bella? ¿Verdad que si?- Paulo la tomo en su mano pegajosa y la miro de cerca, era extremadamente pálida, tenia el cabello rubio y ondulado y lo que pensó que eran alas, era algo parecido a una flor de origami pegada a su espalda, ella seguía admirándose en el espejo.
- Si, bueno, en realidad eres muy hermosa- dijo con una gran sonrisa en la cara y un poco colorado. Sunniby lo miraba en silencio. Lo tomo de la mano y le dijo:
- Vamos donde el viejote- y como Paulo era obediente se dejo arrastrar. Llegaron a un claro en el bosque, en el había una casita pequeña y gris, el sol brillaba en lo alto. Paulo pensó que como arriba en el prado verde el sol acababa de ponerse, debía de haber llegado aquí abajo, Paulo miro a su alrededor, era un niño sin sombra, pues esta lo había abandonado arriba. Caminaron hasta la casa.
- Oh, olvide mi llave- dijo con voz dulce y preocupada
- Yo tengo una llave por aquí- dijo Paulo tratando de ayudar-quizás sirva-la sacó era dorada y brillante, larga y fría y tenia grabados por muchas partes, no servia.
- Mmm, creo que tengo una mas en mi casa, vamos- caminaron de nuevo al negro bosque, allí entre los árboles había algo que no había notado antes, una negra y brillante casucha como de charol. Entraron, había muebles de todos los colores existentes, muchos dibujos en la pared y sillones esponjosos como las nubes.
- Aquí esta- dijo y salieron de nuevo.

Entraron pronto a la casa del claro, era pequeña también y todo parecía estar hecho de madera la chimenea estaba encendida y en una mecedora un hombre calvo se mecía.

- hola viejo, vine- dijo Sunniby- este es Paulo, me lo encontré en el piso del bosque- el viejo lo miro con rostro serio, se levanto de su silla y se acercó a pocos centímetros de su cara. Era bajito y rechoncho, tenía mejillas coloradas y ojos negros, en la calva cabeza tenia un dibujo un libro negro con dibujos en sus tapas.
- Buenos días señor- dijo Paulo
- Te pareces mucho a el- dijo sin atender al cortes saludo- creo que hasta eres el, si, si seguro que eres el.
- No entiendo que me dice señor- dijo Paulo desconcertado.
- Lo que pasa- comenzó Sunniby- es que el sabia todas las historias del mundo y todas las cosas acerca de el, entonces un día, el tenia tantas cosas en su cabeza que le comenzó a doler, porque habían muchas cosas y poco espacio, entonces decidió sacarlas de allí y ponerlas en un libro, porque es allí donde deben estar las historias, y así lo hizo y un día vino ese niño que quería saber todo del mundo y todas sus historias, y como este viejo es muy simpático, se lo prestó y le dijo que volviese al atardecer con el, y el niño se fue a leer por ahí, y volvió al atardecer, encontró su sombra y una llave en el bosque que dijo seria su tesoro por siempre jamás, pero perdió el libro y se fue, y como esta perdido ya nadie sabe donde lo dejo, y el viejo aquí quedo sin todo lo que ya sabia y tuvo que comenzar a aprender de nuevo…
- Oh…-dijo Paulo que era de pocas palabras, si quiere yo podría buscarlo…pero si nadie tiene una idea de donde estará, creo que poco puedo hacer.
- Yo escuche una vez que lo había perdido en la ciudad de los árboles, pero nadie va allí desde hace muchos años, creo que no se hacia donde está- dijo el viejo.
- Vamos entonces- dijo Paulo y salio con Sunniby.

Afuera, de la casa había un sendero que llevaba al resto del bosque. Era el único camino que se podía seguir así que lo siguieron, pues Paulo sabia que los caminos llevan a algún lado siempre. Y llegaron al bosque y en la entrada había un cartel que decía.

CIUDAD DE LOS ÁRBOLES -->
Tenga cuidado con el guardia y los mosquitos.
<--VALLE SUSURRO
No lleve ninguna almohada, ¡Hay muchas por el camino!


- Bueno, creo que encontrar el camino fue fácil- dijo Paulo sorprendido.

Caminaron un poco en esa dirección, pronto se encontraron un río color lila claro, era angosto y bajo, por lo que solo tuvieron que mojar sus tobillos, que quedaron tan lilas como el agua. Más adelante había árboles y más árboles. Entonces algo se movió entre los arbustos, Sunniby le apretó muy fuerte el brazo a Paulo. El se acerco al arbusto para mirar, la curiosidad de un niño es más grande que el miedo, y el frío y el hambre, movió las ramas y encontró un ser del porte de un perro, pero era ¡un mosquito! Entonces Paulo pensó que debían hacer caso al cartel y tener cuidado con los mosquitos. Entonces la poca luz que había se apagó y Paulo no podía ver ni la punta de su nariz.

- ¡QUIEN ESTA ALLI!- dijo una voz retumbante
- ehh…ssom…os Paulo y Sunniby
- ¡Y A DONDE VAN!
- Mmm…a la ciudad de los árboles
- ¡Y QUE HARAN ALLI SI USTEDES NO PARECEN NADA PARECIDO A UN ARBOL!
- Buscamos algo que se nos perdió
- ¿Ah si?- dijo la voz un poco mas calmadamente, entonces encendió la luz y caminó, era un hombre pequeño vestido de smoking negro, Paulo pensó que parecía un pingüino, tenia el ceño fruncido y poco pelos en la cabeza- pues a mi también se me perdió algo- hablaba retumbantemente aunque hablara bajito, parecía que tenia un amplificador en la garganta o algo- quizás puedan ayudarme a encontrarlo, si no, no pueden entrar a la ciudad.

Paulo pensó que el cartel se equivocaba en lo del guardia, no era nada temible.