Cuando todo cesó los hombres desaparecieron en la oscuridad del bosque, Bladimir se levantó y gritó:
- ¡El que viva que me siga!
Solo tres hombres pudieron levantarse y caminaron. Al salir del bosque, en un río claro y cristalino limpiaron sus heridas, descansaron, se alimentaron, lloraron la muerte de sus compañeros y cumplieron el homenaje justo a su valor y honor.
Por la tarde seguían su camino. Pasaron la noche en la ladera de una montaña, fue la noche más fría que Bladimir nunca había vivido. Por la mañana, el frío había cesado completamente y el sol hacía revivir los músculos. Cuando al fin pudo ponerse de pie, se encontró con dos de sus hombres muertos. Muertos por el frío imperdonable de la montaña. Sólo su mejor hombre, Uruz, sobreviviente por naturaleza quedó a su lado. Enterraron los cuerpos y rindieron homenaje también.
Entonces caminaron más y más, días y noches sin parar, cruzaron tantos paisajes que un hombre no podría imaginar, y vieron tantos seres extraños e interesantes como estrellas en el cielo.
Una tarde, en que casi desfallecían, cuando su comida se había acabado, no encontraban agua en ninguna parte necesitaban un refugio, ya no tenían nada mas que sus espadas y su propia piel, y el sol abrumador había sido cubierto por negras nubes de tormenta. Encontraron un simple agujero sucio entre las faldas de una montaña. Cayeron rendidos sobre la piedra sucia y fría, la tormenta azotaba los árboles y hacia crujir la piedra vieja de las paredes. Entonces Bladimir durmió, como nunca lo hizo antes.
Durmió toda la noche, y toda la mañana, despertó tan reconfortado como si hubiese dormido en su cama junto a la chimenea encendida, salió para estirarse, el sol brillaba en lo alto todo parecía resplandecer, no sentía dolor alguno, ni hambre ni cansancio, era un hombre nuevo. Su acompañante igual despertó y salió a respirar, se veía tan reconfortado como el. Decidieron seguir su camino y volvieron a la cueva para buscar sus cosas. Entonces mientras Bladimir guardaba sus cosas, Uruz habló:
- Mi señor….mi señor….necesita ver esto
- Que puede ser más importante que continuar nuestro camino Uruz?
- Mi señor, realmente necesita verlo
Entonces Bladimir se acercó a ver que era lo que llamaba la atención de Uruz, quizás una nueva especie de araña, o un escrito extraño en la piedra como tantos habían visto antes. Pero no, no era ni un ser ni una ralla, era una rendija en la piedra, una rendija por la que se podía ver un sendero, el sendero más verde que nunca se vio, con un charco tan cristalino como una copa del cristal más fino, con un cielo tan azul y puros como los ojos de la mujer más hermosa, y en el centro de todo, un árbol, un árbol tan majestuoso que toda la tierra parecía depender de él, sus hojas parecían capaces de abastecer a todo un pueblo, y parecía ocupar todo espacio entre la tierra y el cielo.
Había concluido su búsqueda infinita en un mundo no explorado jamás, habían encontrado el árbol de la vida.
Desesperados empezaron a romper la piedra con puños y pies, tardaron toda la tarde, y en el atardecer, con manos y piernas sangrantes se abrieron camino entre la piedra muerta y quebrada, hasta un sendero que conducía a las raíces del árbol. El sol enrojecido como la sangre derramada por sus esfuerzos de llegar a la gloria iluminaba el camino, respiraban esperanzas y ansias.
Pero de pronto, desde la nada un hombre, dos o quizás tres veces más grande que Bladimir, con músculos incomparables. En su mano izquierda llevaba un gran escudo de madera y una brillante espada, y en la otra un gran cuerno perlado. Bladimir no supo que hacer más que mirarlo como si fuese una gran bestia a punto de atacar, Uruz a su lado lo miraba impaciente también.
Lentamente el gran hombre levantó el liso cuerno hasta su bocaza, rodeada de un brillante, abundante y rojizo bigote, e hizo sonar el cuerno. Sonó tan profundo y fuerte que Bladimir pensó que quizás el sonido llegaría hasta su tierra. Cuando el sonido cesó, un leve instante de pura paz reinó toda la tierra. De pronto de la nada surgieron mil hombres. Mil hombres como Bladimir, armados cubiertos de gastadas armaduras. Cuando Bladimir y Uruz estuvieron rodeados y sin salida, y el sonido de armaduras y espadas cesó, todos a coro y con una fuerza impensable gritaron RAGNARÖK!
Bladimir por un momento estuvo obligado a dejar toda su hombría de lado, y rogar por piedad, pero nadie lo escuchó ni siquiera comprendieron lo que este hombre ya aterrado gritaba. Estos hombres guerreros y desconocidos, asesinaron si piedad a Bladimir y Uruz en nombre de sus dioses.
Caído en batalla, Bladimir despertó en la eternidad, confuso preguntaba donde estaba y donde estaba Uruz, Bladimir era un gran líder y nunca olvidaría a sus hombres. Dos mujeres hermosas con lanzas y montadas en caballos se acercaron a él para consolarlo en su tristeza, le dieron de beber un elixir que revivió todos sus sentidos. Las dos mujeres lo llevaron hasta un palacio, un palacio magistral. En la gran puerta de madera lo esperaba un hombre custodiado por dos lobos. Las mujeres le anunciaron en silencio que este hombre llevaba por nombre Odhinn, Bladimir bajó del corcel y se arrodilló frente a él.
- De pie hombre – dijo Odhinn. Bladimir estuvo cara a cara con él, le faltaba un ojo, y su rostro estaba surcado de arrugas y cicatrices, aún así, con un rostro tan imperfecto Bladimir puedo ver en él la sabiduría de cien ancianos y la valentía de mil guerreros.
Entonces después de mirarlo a los ojos Odhínn le recito un poema:
Cuando pisaste mis tierras, encontraste lo desconocido
cuando entraste a mis colinas, te llenaste de conocimiento
cuando caíste, viste la luz de la eternidad
y hombre Valiente que parado estas aquí...
has llegado a este sitio,
por tu valor serás reconocido
te invito a sentarte conmigo en esta mesa,
a caminar por mis pasillos de oro
y compartir el vino glorioso de mi Tierra...
Bladimir, vivió toda la eternidad en Asgard junto a todos los guerreros caídos en batalla como él, merecedores del honor de esperar el Ragnarök. Entonces al final de los tiempos cuando toda la historia de la tierra llegaba a su fin, todos los guerreros incluyendo Bladimir junto a Odhinn bajaron a luchar en la tierra de los humanos y las criaturas, pero eso es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión.
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Dedicado a C.H.H... gracias por escucharme por comprenderme y sobre todo gracias por entrar en mi vida...
my viking... :)
Atte
Initium E. Lucis...
Entra en mi mente...
Un gran árbol de verdes hojas... (III)
Author: Initium E. Lucis /Un gran árbol de verdes hojas... (II)
Author: Initium E. Lucis /En alguna parte del camino, tuvieron que esconderse, de un grupo de hombres desconocidos que corrían sin parar, desde las sombras, Bladimir y sus hombres los observaron. Eran hombres grandes, cada uno llevaba una armadura y un casco diferente con cuernos y espadas tan largas como uno de los hombres de Bladimir. Mucho rato después, seguían ocultos en las sombras, Bladimir quería a sus hombres como a su propio hermano, y tenia que cuidarlo, llegada la noche, o eso supuso Bladimir, continuaron su camino por el frondoso y oscuro bosque.
Pasaron días y días, cruzaron bosques, ríos, lagos, bordearon montañas, escalaron y nada, el gran árbol majestuoso no aparecía. Los ánimos de encontrar la gloria decaían, y sus hombres estaban exhaustos. Una noche que acampaban, Bladimir decidió hacer una asamblea con todos sus hombres y dijo:
- Hombres, su lealtad es incondicional y lo veo, pero veo también sus caras cansadas y sin ganas, quien quiera seguirme Hágalo, quien no y desee volver a casa con su familia es libre de hacerlo. Son grandes hombres y podrán reconocer el camino a casa. Que los dioses los amparen!
Hubo una ovación inmensa que hizo despertar el bosque en esa oscura noche, celebraron la cordura y el liderazgo de su mayor Bladimir.
Por la mañana, limpiaron todo, y los diez hombres más leales y valientes siguieron a Bladimir, mientras todo el resto de valientes tomaron el camino contrario.
Pasaron mas prados verdes y paisajes hermosos, días y más días.
Entonces un anochecer, en un sendero rodeado de verdes pastos brillantes y lisos aparecieron pequeñas manchas de luz, que revoloteaban a su alrededor haciendo ruidos fugaces y hermosos. El sendero era tan largo como una ciudad, y en el camino pudieron observar que no eran solo manchas de luz, eran personas, muy pequeñas y aladas, eran hadas.
Las hadas se compadecieron de estos hombres agotados y desdichados, y les ofrecieron comida, bebida y un sueño fortalecedor. En la mañana, Bladimir y sus hombres despertaron confusos, se sentían como nuevo, pero no tuvieron ni la menor idea de porque, ya que las hadas obran pero en silencio y no dejaron que lo recordaran.
Mas adelante en el sendero, se adentraron en otro frondoso bosque oscuro, como tantos habían cruzado ya, pero este bosque tenia algo diferente, una atmósfera tranquilizadora, que hacia pensar que todo estaría bien. En lo más espeso del bosque, la oscuridad era casi total, todos sus sentidos se agudizaban y a Bladimir le parecía escuchar los corazones de todos sus hombres palpitando bajo la piel. Entonces un resplandor surgió de los árboles, se movía delante y detrás de ellos con una rapidez impensable. Bladimir y sus hombres alarmados se armaron de valor y sacaron sus espadas y hachas preparados para la batalla, pero de pronto el resplandor cesó su baile impasible y se detuvo frente a ellos entre dos árboles especialmente grandes, el resplandor bajó y todo el bosque comenzó a iluminarse de una tenue y anaranjada luz. Donde antes estaba el gran resplandor estaba ahora una hermosa mujer alta y delgada. Bladimir y sus hombres se acercaron a ella, todos embobados por su perturbadora belleza. Frente a ella pudieron observarla. Era tan alta como uno de los hombres de Bladimir, su cabellera rubia y ondulada caía sobre su pecho hasta las caderas y dos orejas finas y puntiagudas sobresalían de su cabeza, sus ojos plateados transmitían una paz increíble e iba vestida con una túnica blanca y resplandeciente que tapaba todo su cuerpo delgado, desde las mantas brillantes, levantó lentamente una mano pura y delgada y le hizo señas a Bladimir para que se acercara.
Bladimir estuvo a un palmo de ella, no podía dejar de mirar esos ojos infinitos. Pensó entonces que tanta maravilla solo podía decir una cosa, debía de estar cerca. Seres hermosos protegían la sabiduría y la gloria del árbol majestuoso. Estos son los seres hermosos. Entonces la hermosa mujer que seguía mirándolo sin parpadeo, le acarició el pelo y asintió lentamente, casi imperceptiblemente, pero Bladimir supo que iba por buen sendero. Entonces cuando abriría su boca para pedirle que lo guiara, toda la luz desapareció y todo se hundió en la oscuridad total y la mujer desapareció.
Pasaron la noche en la oscuridad alertas.
Por la mañana, se levantaron y anduvieron y anduvieron, pero el bosque infinito y oscuro no terminaba. De pronto sin previo aviso fueron atacados, se defendieron como pudieron, Bladimir no pudo reaccionar bien, entre la sangrienta lucha pudo observar que eran simplemente hombres, cubiertos de brillantes armaduras.
Un gran árbol de verdes hojas...
Author: Initium E. Lucis /Existen mundos en el universo donde nadie se atrevería a entrar. Midgar es uno de ellos.
Allí habitan hombres que son como lobos que gritan en el mar y la tierra y aterran a los humanos día y noche.
Pero en esta tierra de de horrores persistentes también existe algo hermoso, una luz de esperanzas para las criaturas. Un gran árbol de verdes hojas. Desde tiempos inmemoriales se cuentan historias de los hermosos paisajes que lo rodean y los hermosos seres que lo custodian. Esta tierra hermosa hogar del gran árbol se encuentra perdida en el tiempo en la inmensidad de un mar infinito habitado por criaturas inimaginables y se encuentra resguardado por gigantes de fuego en Jountusheim y gigantes de hielo en Niflheim.
En las costas de este océano sin fin existen seres humanos con corazón de guerrero, y cabellos largos rubios y trenzados y que con solo un grito atemorizan a sus oponentes.
Una de las historias mas relatadas acerca del gran árbol es que, en lo más alto de sus ramas, existe un templo donde habita un dios, que alberga a todos los valientes que merecen llegar hasta sus pies.
Existió en ese mundo un hombre, Bladimir, un héroe e su pueblo, respetado y seguido por todos.
Un día surcaba los mares del sur de su continente en busca de tesoros de joyas y rubíes. El océano estaba calmo y el viento a su favor, sus dioses lo bendecían con buen tiempo. De pronto, en el tiempo de un parpadeo, el cielo se oscureció, las aguas se agitaron y los vientos cambiaron la dirección y el sentido de todo y de todos.
Los hombres de Bladimir, desorientados no sabían que hacer, todo se hizo caos y confusión, en medio de eso Bladimir en paz y tranquilidad como buen líder, pensó, observó la escena con detenimiento y divisó a lo lejos en el horizonte, en medio de la tormenta un barco con velas oscuras y una gran cabeza de dragón tallada en la popa. Al acercarse el bote desconocido a la embarcación de Bladimir, incluso con el ruido del caos se podían oír los gritos de cientos de furiosos hombres.
Entonces Bladimir piensa, quedaba comida para pocos días y probablemente el barco no resistiría la tormenta, no quedaba otra alternativa, decide ir tras la embarcación, sus hombres, aunque temerosos lo siguen. Se lanzan al mar enfurecido en botes de rescate que durarían la corta travesía de barco a barco, pero llegan a salvo a la extraña embarcación. Abordo, Bladimir cae rendido y se entrega al sueño. Soñó con un gran árbol majestuoso, con seres hermosos y maravillas, y despertó. Entonces recordó que su padre le había contado historias sobre aquello, pero lo olvido enseguida porque llegaban a tierra y era tiempo de desembarcar.
Los extraños hombres, que solo cruzaron palabra más que para ordenar cosas, los dejaron en la playa y se alejaron en negros caballos hacia el bosque más próximo y en cosa de minutos, desaparecieron.
Luego de unas horas de descanso, Bladimir decide abordar la playa, pero por el costado opuesto a la ruta de los hombres, tenia que ser cauteloso para cuidar la vida de sus fieles y la suya propia. Caminaron y llegada la noche montaron campamento en un claro de bosque. El primer día luego del arribo en el a tierra desconocida levantaron sus cosas y guiados por su líder, emprenden un viaje de reconocimiento.
Hacia frío en todo el territorio, el sol brillaba en lo alto, mas no calentaba ni un poco.
Luego de horas de caminata sin ver nada más que árboles y claros, animales pequeños y pájaros, se encontraron parados frente a lo que parecía un pueblo.
Un pueblo que había sido devorado por las llamas, el suelo estaba cubierto de espadas y escudos, y todo estaba manchado de sangre. Recorrieron el pueblo en busca de cuerpos, vida, y víveres, pero no encontraron nada, la comida estaba seca, no había ni un cadáver, ni siquiera un indicio de lo que había sucedido por lo que siguieron adelante.
Esa noche, luego de montado el campamento, y de haber montado su turno de guardia, Bladimir, soñó con su padre que le decía:
- Hijo, estas cerca, buscadlo y dadme honor…
Entonces en sus sueños Bladimir recordó toda su infancia, las leyendas sobre el gran árbol, los juegos infantiles donde el lo encontraba y sentía la gloria, todo. Y se dio cuenta, de que esta era la tierra. Como lo supo, no podría decirlo, simplemente lo supo. Entonces decidió que irían en busca del gran árbol, y así fue. Despertó antes que el sol renaciera, y esperó ansioso. A primera hora de la mañana, partieron nuevamente.
Drama
Author: Initium E. Lucis /¿Y porque todo parece un sueño...?
¿y porque de pronto se torna pesadilla?
no lo entiendo...
una tormenta en mi cabeza
un tornado en mi corazon
solo necesito que estes aqui....a mi lado
solo necesito que me sientas
solo una cosa...
¿que cosa?
¿que cosas son las que cambian?
yo no entiendo
no entiendo nada
...nada es lo que parece
y aun asi
no puedo evitarlo
no puedo pensar en nada más
como quisiera...
como quisiera
que todo fuese mas que un tonto deseo
un deseo inalcanzable
como una estrella en el cielo
como una roca en el mar mas
profundo...
dime
dime solo una palabra
un susurro
una esperanza...
...
si....se que es algo pesimista pero que más da...son formas y formas de sacar cosas de mi mente...de mi corazon...
Cosas de un sueño (IV)
Author: Initium E. Lucis /Pues despues de eso Sara esperó noche tras noche, sueño tras sueño, una nueva visita de él, el genuino hombre de sus sueños, con su cabello brillante hasta los hombros, su rostro brillante, y su cálida respiración.
Pero no llegaba, no aparecia, y poco a poco, ella olvidaba su hermoso rostro, y dejaba de sentir su cuerpo contra el propio, no queria...no podia olvidar algo tan hermoso, tenia muy claro que era un sueño, un simple sueño una fantasia...pero...
"es mas real de lo que parece"
Se aferraba a esas simples palabras cada noche antes de dormir, y cada mañana al despertar...
"Es mas real de lo que parece"
Pero nada, su corazon nuevamente se llenaba de tristeza agobiante y pesada, nuevamente sentia el mundo sobre sus espaldas, su unico escape desaparecia lentamente de su memoria, inconcientemente su hermoso rostro se deformaba dejando una vaga sombra, y su calidez se convertia en un suspiro que desaparece en un segundo.
Luego de dias y dias, y semanas y meses, el único recuerdo que quedaba de su amor, de su hombre perfecto era ... "es mas real de lo que parece", cada noche, seguia repitiendolo sin cesar, pero sin sentido aparente, solo...se habia convertido en un respiro de esperanza, en algo por lo que valia la pena seguir despierta. Pero ella ya no esperaba nada, mas que un suspiro.
Una noche, especialmente fria y neblinosa, Sara regresaba de su dia normal, preparó un baño caliente y estuvo ahi un par de horas, luego lentamente cepillo su largo y sedoso cabello negro, se miró detenidamente al espejo, algo sucedia dentro de ella, revoloteo interior, como miedo, o ansiedad, pero sin sentido...
Esa noche, olvido decirse "es mas real de lo que parece", y se durmió, primera noche en casi seis meses en que olvidaba la frase que la hacia sobrevivir...
Estaba en la cima de una montaña oscura, al rededor, se veia claramente nada...mas que una extension mas y mas grande de terreno vacio y tranquilizador, ni un soplo, ni un ave ni una respiracion... pura paz...entonces él aparecio, de la nada como siempre, Sara lo miró esperanzada pero no podia ver sus facciones, solo un par de ojos brillantes de color indefinido, vestia de blanco como siempre, ahi estaba, a un metro de distancia de ella, su corazon acelerado retumbaba en cada rincón del mundo silencioso de sus sueños. Y el se quedó allí de pie frente a ella, mirandola con sus ojos grandes y esperanzadores, lentamente, los recuerdos de sus sueños anteriores vinieron a su mente, y pudo verlo, los rasgos aparecieron, la nariz recta, los labios finos, su cabello brillante, su calor, su respiración, todo apareció, lentamente y allí estaba nuevamente mirandola sonriente, se acercó lentamente y la abrazó, la sostuvo en sus brazos en un abrazo infinito y hermoso, todo el amor del mundo en un solo abrazo...
De pronto todo volvia a la realidad, el mundo real se apoderaba de sus sentidos, pero Sara no queria, no podia dejarlo ir nuevamente, no podia despertar debia estar allí con el eternamente... Nunca mas me olvides......Nunca vuelvas a irte...
Es mas real de lo que parece
Y todo fue real nuevamente....
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Ese dia, Sara, no podia pensar, no queria nada mas que estar sola, asi que salió a caminar y caminar sin detenerse...
Al atardecer, acababa de subir el cerro de un parque cercano hasta un hermoso mirador, se sentó en el suelo esperando el ocaso, la danza de colores, cuando en la calle que bajaba el cerro un hombre se detuvo en seco, Sara dio la vuelta lentamente...
Allí estaba él, el hombre de sus sueños mirandola, en la realidad. El parecia tan perplejo como ella.
Sara se puso de pie, el se acercó, hasta quedar a un palmo de distancia como hacian en los sueños. Lo miró directo a los ojos brillantes, entonces él susurro
Es mas real de lo que parece...
Era Real...siempre lo fue
Un suspiro de esperanza...
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Dedicado a Diana....un suspiro de esperanzas para ti...
Cosas de un sueño... (III)
Author: Initium E. Lucis /Que no ubiese dado Sara, por no despertar jamás de ese sueño maravilloso, simplemente maravilloso, que no ubiese dado para que él no desapareciera nunca de su lado y la besara lentamente. Es deprimente estar en el mejor momento de tu vida, y que simplemente, desaparezca.
Esa noche, Sara dio vueltas y más vueltas en su cama, de pronto tenía mucho calor, de pronto mucho frío, de pronto todo le molestaba, vueltas y más vueltas y nada de sueño. Muy tarde, o mejor dicho muy temprano en la mañana, logró dormir, pero no hubo sueño alguno, solo un descanso agobiador interrumpido por el despertador.
Mal humor todo el día, tristeza y el mundo sobre sus espaldas, no pudo contenerse, lloró, pensando que era una estupidez llorar por algo irreal, por algo que solamente estaba en su cabeza, pero era tan real y tan perfecto, aun así no podia dejar de pensar en lo estupida que era, casi sintiendose enamorada de un hombre que ella misma había imaginado, esperando por él toda una noche, como una damicela espera a su principe azul en el balcón de una torre.
Esa noche se durmió, cansada de llorar toda la tarde, y hambrienta por no haber comido nada de nada...
Esta vez estaba vestida enteramente de negro, en una pieza vieja, ruinosa y húmeda, crecia musgo en las paredes, las ventanas sucias estaban rotas y la única puerta que habia estaba caida, y ella misma estaba andrajosa y desarreglada, sentia la presión del hambre en su estómago, y la palpitación de su cabeza dolorida.
Se dejó caer en una esquina sucia lentamente hasta el suelo, miró sus pies descalzos y enrojecidos por el frio. De pronto por los espacios en los vidrios quebrados entró una luz cegadora, tanto que tuvo que protegerse los ojos, cuando todo cesó, él estaba ahí, de pie junto a ella, vestido inmaculadamente de blanco, parecía brillar entre tanta oscuridad, Sara se levantó de prisa y lo abrazó, pudo sentir su calor, su corazon palpitante y el fino cabello de él, en su propia frente helada, entonces el tomó su delicado y pálido rostro entre sus tibias manos, la besó como nunca nadie en la vida real la habia besado, luego se separaron y el susurró en su oido
"Te extrañé...nunca más me dejes...nunca más me olvides"
Sara trató de articular palabra, pero nu hubo caso, simplemente sintío sus lagrimas pesadas sobre sus mejillas, lo abrazó lo mas fuerte que pudo, y así estuvieron hasta que llegó el amanecer, entonces el dijo
"Es mas real de lo que parece"
Y todo desaparecio...
Cosas de un sueño... (II)
Author: Initium E. Lucis /Es imposible concentrarse durante un día normal cuando algo, ya sea real o no, le deja a uno marcado. Sara, es una joven especial, amante de lo raro y paranormal, y para ella es normal emocionarse un día entero por un solo sueño, en la tarde de vuelta en su cómoda habitación, todo había desaparecido.
Tratar de conciliar el sueño luego de una película de terror y un trozo de libro bastante perturbador le llevó no menos de media hora….
Ahora estaba en un prado verde surcado por pequeñas florcillas amarillas y bañado por una brisa refrescante, no supo que hacer, el sueño no parecía avanzar y se sentía extrañamente conciente tal cual que en su sueño anterior, se dejó caer en la fresca y blanda hierva esperando que algo sucediese o solamente despertar a la horrible realidad. No lograba articular pensamiento. De pronto, un árbol nació de entre la fina hierba lentamente hasta tapar el sol, detrás de él apareció, nuevamente él, vestido de blanco perlado, con su brillante pelo hasta los hombros y sus ojos casi inconcebibles. Definitivamente el era el hombre de sus sueños… se sentó a su lado atónito igual que ella, y la miró con detenimiento, ella pudo ver sus delgados y lisos labios muy cerca de su pelo, él bajó la mirada y la sostuvo frente a los temblorosos ojos de Sara, ella quería decir algo cualquier cosa, con tal que el momento no desapareciera pero su cerebro no parecía atender a sus deseos, el tomó lentamente su mano y se dejaron caer en la hierba, mirando el cielo puramente azul y quieto, de pronto él se levanto, y acercó sus labios a los de Sara, iba a besarla, seguramente era el sueño más romántico que ella nunca tuvo, se acercaba, sentía su calor, de pronto él comenzó a alejarse lentamente por la hierba, en su rostro se notaba el desconcierto, un dejo de angustia, se arrastró involuntariamente girando en la hierba hasta el árbol que poco antes había nacido, cuando estuvo junto a él, se puso de pie y se dispuso a volver donde Sara pero de un momento a otro, el árbol desapareció, y el joven junto al árbol.
Esa mañana de domingo, Sara se levantó lentamente si poder olvidar el sueño, y por sobre todo sin olvidarlo a él, representaba todo lo físico que le agradaba en un hombre. Fue hasta el baño en silencio y se miró un largo rato en el espejo. Allí estaba ella, con su rostro blanco su nariz delgada, su boca rojiza y sus grandes ojos cafés, el pelo lacio y negro nunca se revolvía durante la noche, ahora estaba justo como ayer, liso hasta la cintura, se miraba como si nunca antes se hubiese visto, como si nunca antes hubiese reparado en su belleza, Sara había cumplido años un par de días atrás, 18 años de incomprensión y sufrimiento. Ella nunca comprendió a la gente, y la gente nunca la comprendió a ella, no tenía muchos amigos, ninguno decía ella, se juntaba a diario con un numeroso grupo de personas en las cuales no confiaba, volvía a su casa cansada y fría, comía sola en su habitación, leía lúgubres libros y veía aún más lúgubres películas, lloraba a diario, y cuando sentía que el mundo no cabía sobre su espalda, y sentía que moría o que necesitaba desahogarse, hacia cosas de las ke se arrepentia mas tarde.






